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Elevación de Mamas
¿En que consiste la elevación de mamas?
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LA ELEVACIÓN MAMARIA
La ley de la gravedad unida al relajamiento de la piel y de las demás estructuras de fijación ejercen sus inexorables efectos. Los senos, como cualquier otro órgano, sufren modificaciones con el paso del tiempo tanto en su función como en su forma.
Se dice del pecho que está caído que presenta ptosis mamaria. La causa puede ser un exceso de peso de la glándula (hipertrofia), una flacidez exagerada de la piel o ambas. La valoración se realiza por la altura de los pezones con respecto al surco submamario, por lo que la ptosis es independiente del volumen, pudiendo aparecer tanto en mamas de tamaño normal como en senos pequeños (hipotrofia).
La cirugía para la corrección de la ptosis mamaria se denomina mastopexia. Podemos diferenciar tres tipos de intervenciones quirúrgicas dependiendo del grupo al que pertenezcan las mamas.
- Grupo I: Mamas grandes o Hipertróficas. La ptosis es debida a un exceso de glándula y/o de tejido adiposo y la operación se denomina mamoplastia reductora. En realidad, prácticamente toda mama hipertrófica presenta un mayor o menor grado de ptosis, salvo en los casos de hipertrofias virginales, aquellas que aparecen en la pubertad y son tratadas antes de que el peso repercuta sobre la piel.
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Grupo II: El volumen de los senos es el adecuado al cuerpo de la mujer pero existe un exceso de piel. Para su corrección será necesario retirar dicho excedente de manera que el sostén cutáneo se adapte al tamaño de la mama en la posición adecuada. Pero esta cirugía no es tan simple como pudiera imaginarse, puesto que no basta con quitar lo que sobra de piel, sino que también ha de ser tratado el contenido mamario con la finalidad de impedir, o al menos atrasar, una posterior caída. Como ya dijimos, la alteración se encuentra principalmente en la piel, que ha perdido su elasticidad, por lo que existen grandes posibilidades de que el pecho vuelva a caer cuando solamente se mantiene el resultado basándose en la contención cutánea.
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Grupo III: Son los senos caídos cuyo volumen no alcanza el tamaño normal o el deseado por la paciente. Cuando sucede esto es necesario recurrir a la colocación de unas prótesis para aumentar su volumen. Si la flacidez es importante puede ser necesario resecar el excedente de piel.
LA INTERVENCIÓN

La intervención se practica con anestesia general, dura entre 2 y 4 horas, dependiendo de cada caso, y exige hospitalización de 24 h. Transcurrido este tiempo se revisa la cura y si no surgen problemas la paciente puede irse a su casa con un leve vendaje de esparadrapo antialérgico y el sujetador apropiado para el período de postoperatorio.
La operación se realiza con una perspectiva de futuro y no pensando en la apariencia inmediata a la cirugía. Los senos, muy cónicos y elevados inmediatamente después de la intervención se relajan ligeramente y toman una forma natural, suavemente perfilada: normalmente tienden a extenderse a lo ancho levemente, y la aréola y el pezón a desplazarse hacia arriba.
Cuando se reinterviene un pecho ya operado se denomina mamoplastia secundaria, y supone una corrección de las alteraciones que pudieran haber aparecido.
Lo más común son los defectos en la cicatriz, aunque también son relativamente frecuentes los desequilibrios en la forma, el tamaño y la simetría, tanto de los senos como de la aréola y del pezón. Cuando estos defectos adquieren importancia se justifica una nueva intervención.
En todo caso, lo más adecuado es que sea el mismo cirujano plástico quien corrija las imperfecciones que pudieran aparecer. Es por esto que la relación ha de ser de plena confianza por parte del paciente.
Ni que decir tiene que la mamoplastia es un intervención delicada, tanto técnica como estéticamente y que exige de su autor ciertas aptitudes y experiencia.
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